RIESGOS EN LA WEB



JÓVENES: PRESA FÁCIL DE PELIGROS EN LA RED
Autor: Luisana Arellano


Fluctuaciones del ánimo, curiosidad investigativa, interés por relaciones grupales, búsqueda de independencia, apego a las amistades, contradicciones, preocupación por la imagen y apariencia, son algunas de las características más predominantes que definen la etapa que viven los preadolescentes. 

Un período que representa para los chicos y chicas, una verdadera batalla interna y externa ante los cambios que viven, en donde siguen siendo niños en algunos aspectos y en otros no, incluso los padres también sobrellevan estos cambios;  no obstante, estos preadolescentes encuentran en las Tecnologías de Comunicación e Información un verdadero “aliado” a sus angustias, curiosidades, preocupaciones, un espacio que les brinda satisfacciones emocionales, donde se refugian, donde no se dan explicaciones, y donde sienten que tienen el control y cierta autonomía, convirtiéndolos en presa fácil de las Redes Sociales y sus riesgos asociados.

Autores como Rosell, M. C., Sánchez-Carbonell, X., Jordana, C. G., &Fargues, M. B. (2007) recomiendan que las TIC deben ser supervisadas sobre todo si causan problemas o interfiere en la vida diaria, especialmente durante la infancia y la adolescencia.
La adolescencia es una etapa que merece una atención especial con respecto a sus relaciones con las TIC, sobre todo porque es un colectivo muy sensible al momento y al entorno social en el que vive y también porque estas tecnologías están especialmente presentes en su vida. (p.196)
Con base en lo anteriormente expuesto, resulta importante precisar sí los pre-adolescentes entre 11 a 13 años de edad conocen los riesgos de seguridad  a los que se exponen con el comportamiento que definen en sus redes sociales, ya que ellos se encuentran en uno de los momentos más vulnerables de sus vidas, y la conducta social representa un aspecto fundamental para ser aceptados o excluidos en el círculo que se desenvuelven, repercutiendo en sus niveles de autoestima, en sus niveles de ansiedad, así como en sus estados emocionales.
En virtud de esta apreciación Méndez, M. (2005) detalla algunos de los peligros a los que son expuestos los individuos en la Red, afirmando que:
Un cibernauta puede acceder a información personal confidencial de otro, a miles de kilómetros, y ocuparla para fines ilícitos. O puede enviar a un “conocido” (aunque en estos mundos cibernéticos pocos se conocen físicamente) dicha información, a cambio de software hackeado, archivos de audio y video robados y listos para ser quemados y distribuidos en mercados ilegales o mucha otra información. 
Esta postura planteada por Méndez (2005), hace referencia a un cibernauta, cualquiera, sin especificar condición social, sexo o edad, pero sí le se toma en cuenta que este cibernauta sea un preadolescente con características propias de su edad como la falta de precaución, curiosidad, poder de discernimiento e inclusive la madurez suficiente, los riesgos pueden ser de mayor proporción, ante cualquier embestida de quien se encuentre al otro lado del dispositivo móvil o del ordenador.
Lo que puede desencadenar algunos de los peligros de la red, que usualmente son generados a partir de la información aportada en las diferentes redes sociales, un riesgo que en algunos casos ha traído como consecuencia secuestros, e incluso captaciones para organizaciones como trata de blancas, en situaciones más críticas el incluso el suicidio.
Recientemente la tendencia en las Redes ha estado muy marcada a la realización de fotografías insinuantes vinculadas a lo sexual, en otros casos el cumplimiento de retos virtuales como el denominado “Ballena Azul” un juego en línea al cual se le atribuyen una serie de suicidios de adolescentes.
Estas situaciones deben ser un verdadero llamado de alerta roja para los padres y no pueden ser ignoradas para los padres, por ello debe existir un compromiso de corresponsabilidad, en la evaluación y seguimiento del mundo virtual de nuestros hijos en las distintas cuentas sociales no para ser intromisión, sino para evitar que sean presa fácil de los peligros de la Red.
Al respecto bien vale destacar que existen mecanismos de ayuda informativa en Internet dirigida a los padres con herramientas como los controles parentales que permiten el bloqueo de páginas web que puedan ser inquietantes o poco seguras. Finalmente una de las recomendaciones más importantes es mantener una comunicación constante con los jóvenes, integrarlos en espacios donde puedan compartir con sus familiares y amigos evitando así el refugio en el mundo virtual.




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